¿Ganará China la carrera por la inteligencia artificial?
Durante un reciente congreso de IA en Londres, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, afirmó: “China va a ganar la carrera de la IA”. Según él, el país asiático está a solo “nanosegundos” de Estados Unidos y podría adelantarse gracias a su capacidad energética, su talento científico y la reacción que podrían provocar las restricciones estadounidenses sobre los chips más avanzados.
Un artículo reciente en The Conversation plantea dos visiones contrapuestas sobre esta carrera tecnológica que está redefiniendo el equilibrio global:
Por qué China podría ganar (Greg Slabaugh, Queen Mary University of London)
China ya muestra una dominancia clara en investigación, especialmente en campos como la visión por computador. En la última International Conference on Computer Vision (ICCV 2025), la mitad de los artículos provenían de instituciones chinas, frente al 17% de EE. UU.
Detrás de esta potencia investigadora hay una estrategia nacional a largo plazo —el AI Development Plan de 2017— y una inversión estatal masiva, con fondos como el National Venture Capital Guidance Fund (US$138 mil millones) que impulsan sectores estratégicos como la IA, los semiconductores y la computación cuántica.
También se apoya en su escala demográfica y digital (1.400 millones de habitantes) y en su ecosistema coordinado de universidades, empresas y gobierno, que acelera la transición de la investigación al mercado. En ciudades como Beijing, Shanghai o Shenzhen surgen auténticas fábricas de IA, donde se combinan infraestructura, datos y talento.
Para Slabaugh, si las tendencias actuales se mantienen, China podría liderar el desarrollo y la aplicación global de la IA.
Por qué Estados Unidos seguirá por delante (Sean Kenji Starrs, King’s College London)
Starrs ofrece un contrapunto contundente: EE. UU. sigue muy por delante en capacidad real. Posee las 10 empresas de IA más valiosas del mundo, 37 de las 50 primeras y la mitad de la potencia computacional global (39,7 millones de petaflops).
China, en cambio, cuenta con apenas 400.000 petaflops —menos incluso que India— debido a las restricciones de exportación de chips avanzados de Nvidia y AMD. Aunque empresas como DeepSeek han innovado para sortear esas limitaciones, su dependencia de tecnología y modelos estadounidenses sigue siendo evidente.
Según Starrs, esta carrera no se decidirá en meses, sino en décadas. Y en ese largo plazo, el liderazgo estadounidense en chips, capital y ecosistemas tecnológicos consolidados le da una ventaja estructural difícil de igualar.
Ambos expertos coinciden en algo esencial: el futuro de la IA no debería plantearse como un enfrentamiento, sino como una oportunidad para avanzar mediante colaboración internacional responsable, equilibrando la innovación con el control ético y la seguridad global.
Fuente: “Will China win the AI race?” por Greg Slabaugh y Sean Kenji Starrs, publicado en The Conversation (10 de noviembre de 2025).

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