Experiencia del empleado: menos moda, más escucha
Antes de vacaciones, una responsable de RRHH me confesaba algo curioso:
“Nos hemos pasado meses pensando en qué hacer para sorprender a nuestros empleados… y al final no ha funcionado.”
La escuché y le pregunté:
— ¿Y les habéis preguntado a ellos qué necesitan?
Se quedó en silencio.
Y es que muchas veces pensamos que la experiencia del empleado se construye copiando lo que hacen otras empresas, lanzando acciones puntuales, siguiendo modas o sumando beneficios llamativos.
Pero no va de eso.
La verdadera experiencia del empleado empieza con un análisis profundo de su viaje dentro de la organización y, sobre todo, con la escucha activa.
Escuchar no significa dar todo lo que se pide, sino comprender qué es realmente relevante para ellos y enfocar ahí las acciones.
Porque cuando las iniciativas están alineadas con lo que de verdad importa a las personas, dejan de ser cosméticas y se convierten en experiencias con impacto.
¡Importante! No todos los momentos tienen que ser WOW.
Sería imposible —y hasta artificial— que cada día fuera una montaña rusa de emociones.
Lo que marca la diferencia son algunos momentos clave, bien diseñados, auténticos y relevantes, que conecten de verdad con lo que las personas valoran. Y para saberlo, no hay atajos: hay que escuchar.
¿Por qué mejorar la experiencia de tus empleados?
– Porque tu empresa no es la única en la que pueden trabajar.
– Porque el salario ya no es suficiente.
– Porque si tú no generas compromiso, lo hará otra organización.
– Porque si no emocionas, serás sustituible.
Y porque si no creas vínculo, tu mejor talento se irá en silencio.
Los momentos wow no son un lujo: son la chispa que transforma la relación entre personas y empresa.

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