Innovación en operaciones
Hace unos días, en una de mis clases en ESADE hablábamos de innovación en operaciones y surgió un ejemplo que siempre capta la atención: Rivoira, una empresa italiana que utiliza drones desarrollados por Tevel para cosechar manzanas de forma autónoma.
Cuando lo cuento, los participantes se sorprenden: drones con brazos robóticos que identifican la fruta madura, la recogen con precisión y la depositan sin dañarla. Además, operan día y noche. Es fascinante, sí… pero lo realmente importante no es la tecnología en sí, sino el problema que resuelve.
En clase insisto mucho en esta idea: la tecnología debe estar al servicio de la empresa, y no al revés.
Rivoira no invirtió en drones porque fueran una novedad, sino porque se enfrentaba a un problema de negocio muy concreto: no encontraba suficiente mano de obra para la cosecha. La innovación no nació del entusiasmo tecnológico, sino de una necesidad operativa urgente.
Este principio se está extendiendo a otros ámbitos de la agricultura. En China, por ejemplo, los productores de la provincia de Yunnan están utilizando drones de carga para transportar racimos de plátanos desde plantaciones en zonas montañosas hasta los centros de acopio. Tres drones pueden mover más de 24 toneladas diarias, reduciendo daños en los frutos y aprovechando terrenos antes inaccesibles.
Esta iniciativa forma parte de la llamada “low-altitude economy”, una nueva frontera económica basada en drones, vehículos autónomos y vuelos de baja altura que están transformando sectores tradicionales como la agricultura o la logística.
Tanto el caso de Rivoira como el de Yunnan nos recuerdan que la verdadera innovación surge cuando la tecnología responde a un desafío empresarial real. Los drones no son el objetivo: son el medio para lograr cosechas más eficientes, cadenas de suministro más resilientes y operaciones más sostenibles.
La agricultura del futuro será híbrida: suelo, datos y aire. Y las decisiones más inteligentes seguirán siendo humanas: identificar los problemas correctos y poner la tecnología a trabajar para resolverlos.
¿Estamos preparados para esta nueva frontera operativa?
Me encantará leer vuestras reflexiones.

Leave a Reply