IA y Sanidad
Hace poco, en una clase en ESADE, comentábamos cómo la inteligencia artificial está entrando con fuerza en todos los sectores… y alguien preguntó: “¿Y en sanidad? ¿No debería ser un ámbito especialmente humano?”
La respuesta nos llevó a hablar de la Agentic AI, un tipo de inteligencia artificial que no solo genera información o recomendaciones, sino que puede actuar de manera autónoma para ejecutar procesos completos, tomando decisiones dentro de un marco definido.
¿Cómo funciona?
Percepción: recopila datos del entorno (por ejemplo, historiales médicos, resultados de pruebas, agendas de pacientes).
Razonamiento: analiza la información y prioriza acciones según objetivos predefinidos (por ejemplo, programar pruebas críticas o derivar casos urgentes).
Acción autónoma: ejecuta tareas sin intervención humana constante (como actualizar registros, coordinar citas o enviar alertas).
Aprendizaje continuo: ajusta su comportamiento a partir de resultados y retroalimentación, mejorando eficiencia y precisión con el tiempo.
Un ejemplo concreto en sanidad es el uso de Agentic AI para liberar tiempo de los médicos y enfermeros, encargándose de documentación, coordinación de pacientes y logística de pruebas diagnósticas. Así, los profesionales pueden concentrarse en lo que realmente importa: el cuidado directo del paciente.
En clase insisto mucho en que la tecnología debe estar al servicio de la organización, y no al revés. El problema “de negocio” no es la IA, sino la sobrecarga administrativa que reduce tiempo de atención y genera burnout. La IA no sustituye empatía, sino que crea espacio para que vuelva a existir.
Si la IA generativa automatizó tareas cognitivas, la Agentic AI lleva esto un paso más allá: automatiza procesos completos de manera contextual y autónoma. Una revolución silenciosa que redefine productividad, eficiencia… y humanidad en el trabajo.
La pregunta clave podría ser: ¿qué queremos que la IA nos permita hacer mejor a nosotros?

Leave a Reply