Construir la salud del futuro con los pacientes, no para ellos
Hace unos días, escuché a una joven paciente decir algo que resume un cambio profundo en el mundo de la salud: “Quiero participar en mis decisiones, no solo recibir instrucciones.” Ese deseo ya no es anecdótico: es una demanda global.
Según un reciente estudio del Edelman Trust Barometer, casi dos tercios de los pacientes se sienten informados, seguros y en control de sus decisiones de salud. Sin embargo, en regiones como Asia-Pacífico, Oriente Medio y África, muchas personas todavía enfrentan barreras socioeconómicas y estructurales que dificultan guiar su propio cuidado. En un contexto de envejecimiento poblacional, enfermedades crónicas al alza y sistemas sanitarios cada vez más presionados, el mensaje es claro: el futuro de la salud debe construirse con los pacientes, no para ellos.
La digitalización está acelerando esta transición. La expansión de la IA , el uso de la telemedicina y el consumo de información sanitaria en redes sociales —especialmente entre los jóvenes— están redefiniendo cómo las personas se relacionan con su salud. Este cambio abre una oportunidad histórica para co-crear sistemas sanitarios y experiencias de cuidado basadas en las necesidades reales de quienes las viven. Sabemos además que la co-creación mejora la satisfacción, refuerza la confianza pública y contribuye a mejores resultados en salud, algo que la OMS ya recoge en sus marcos de atención centrada en las personas.
Y aquí me permito una aportación personal: creo firmemente que metodologías como design thinking pueden ser un catalizador decisivo para avanzar hacia esta visión. Su foco en la empatía permite entender en profundidad la experiencia emocional, social y física de los pacientes; su enfoque de prototipado rápido reduce riesgos y facilita validar soluciones antes de escalar; y su espíritu colaborativo convierte al paciente en un socio activo, no en un receptor pasivo. Además, al fomentar iteraciones continuas y aprendizaje conjunto, ayuda a construir servicios más usables, más aceptados y con mayor adherencia.
Pasar de la consulta a la co-diseñación implica cambiar mentalidades, abrir procesos y asumir que los pacientes no son solo beneficiarios, sino co-creadores de valor. Pero si queremos sistemas de salud más inclusivos, sostenibles y resilientes, ese paso no es opcional.
El futuro de la salud será colaborativo —entre pacientes, profesionales, tecnología y metodologías human-centered— o simplemente no será.
Fuente: “The future of health is built with patients, not for them” – World Economic Forum.

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